El baño amargo de Ribéry

Franck Ribéry fue víctima de una broma pesada por parte de Jerome Boateng, que le echó cerveza por encima pese a que su religión musulmana le prohíbe el alcohol

 El baño amargo de Ribéry

Fran de León. Los Angeles

El carácter le asoma en la cancha y en el rostro marcado por feas cicatrices, huellas indelebles de un terrible accidente automovilístico cuando tenía escasos dos años de edad. A sus espaldas le apodan “Scarface”. Su nombre es Franck Ribéry, pero desde que se convirtió al islam en el 2006 es Bilal Yusuf Mohammed.

Pese al mal genio que a veces lo domina, el francés es uno de los mejores jugadores del mundo. Un incansable guerrero en el ataque del Bayern Munich, equipo al que llegó en el 2007 y con el que este año ha ganado un boleto a la final de la Liga de Campeones de Europa y el título de la Bundesliga, el tercero desde que llegó al cuadro bávaro.

El jugador de 30 años ha tenido sus polémicas, asuntos espinosos que lo han puesto en los titulares de todo el mundo, como cuando en el 2010 sostuvo relaciones sexuales con una prostituta marroquí que entonces tenía 16 años de edad, y por lo cual fue acusado por las autoridades alemanas.

Antes fue noticia por su conversión al islam. Esto ocurrió en el 2006 para poder casarse con el amor de su vida, Wahiba Belhami, una francesa de origen argelino con la que tiene dos hijas. Pero ahora se trata de un hecho que pudiera parecer insignificante. Algo que cualquiera lo hubiera tomado como parte de la celebración de un gran acontecimiento. Un simple baño de cerveza.

Inalcanzable en el torneo alemán, el Bayern derrotó 3-0 al Augsburg y se desató la euforia entre los jugadores del equipo, que celebraron el gane y el campeonato. Como reguero de pólvora corrieron por todo el mundo las imágenes de Jérôme Boateng y otros jugadores vaciando sobre Ribéry enormes tarros de cerveza. Lo malo es que el francés supuestamente habría advertido a sus compañeros que su religión le prohíbe cualquier contacto con el alcohol.

Hasta ahora no se sabe cómo lo tomó el centrocampista, pero las imágenes fueron acompañadas por textos que dicen: “No le hablaré más a Boateng, él sabe que soy musulmán”. El jugador no ha confirmado nada hasta el momento, por lo que esos comentarios son atribuidos a los medios que difundieron las fotos. Al menos así había aparecido en el diario inglés “Daily Mail” y que luego eliminó de su página de internet.

Lo que se ve en el video no tiene nada de raro, un Ribéry corriendo como un gamo tratando de esquivar a sus compañeros que lo persiguen con las negras intenciones de darle su baño correspondiente. Al final lo cazan y no es uno, sino varios los que depositan sobre su humanidad tendida en el césped el ambarino líquido. Cuando se levanta no se nota enfado, sino una especie de resignación y luego una sonrisa seguida de una muestra de triunfo por haberse coronado con los suyos. En otras fotos se ve feliz levantando el trofeo de campeón rodeado de todo el escuadrón rojo.

El que si habló fue el propio Jérôme Boateng, quien en su cuenta de Twitter aseguró que bañó a Ribéry con cerveza sin alcohol y que no tuvo ni tiene ningún problema con su compañero. En el mensaje incluso montó una foto donde aparecen los dos abrazados y sonriendo.

No, no hay nada del otro mundo, es el morbo de algunos sobre una persona que a veces se presta para este tipo de polémicas. Ahora lo raro es averiguar si efectivamente la cerveza con la que celebraron los jugadores del Bayern Munich no contenía alcohol.

Por ahora, tanto Ribéry como el resto del equipo están ebrios de triunfo y alegría por el título, esperando que esto se repita en la Champions.

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