El largo adiós a Nelson Mandela

Miles de personas siguen llorando la pérdida del líder más importante y carismático de la historia moderna africana

El adiós de Madiba ha sido uno para recordar, acompañado por tantos dignatarios de distintos gobiernos del mundo que resultó difícil llevar la cuenta. Desde el presidente de Estados Unidos hasta el mandatario cubano Raúl Castro, la figura de Nelson Mandela fue despedida a lo grande, enmarcado en la historia como una leyenda para el recuerdo.

Ya en Pretoria, miles de personas dijeron adiós a su cuerpo sin vida, en el primer día de visitas a la capilla ardiente instalada en los Union Buildings, sede del Gobierno de Sudáfrica bautizada ahora con el nombre del expresidente.

Una multitud de ciudadanos peregrinó frente al féretro de Madiba —como se conoce a Mandela en su país— en los Union Buildings, adonde el ataúd fue conducido por un cortejo fúnebre que le llevó allí desde el Hospital Militar 1 de la capital sudafricana.

Antes del velatorio popular, centenares de dignatarios y miembros de la familia Mandela presentaron sus respetos ante el féretro del antiguo activista contra el “apartheid”.

El último presidente de ese régimen racista, Frederik de Klerk, así como los jefes de Estado de Zimbabue, Robert Mugabe, y de Sudán, Omar Hassan Al Bashir, fueron algunos de los líderes internacionales presentes en este primer día de capilla ardiente.

La viuda de Mandela, Graça Machel, llegó al complejo gubernamental junto al actual presidente de Sudáfrica, Jacob Zuma, y a la segunda esposa de Madiba, Winnie Madikizela-Mandela, vestidos todos rigurosamente de negro.

Quienes quisieran despedirse de Mandela debían llegar a la sede del Gobierno con los autobuses habilitados por la organización, lo que evitó colas y aglomeraciones a la entrada de la capilla ardiente.
Sí hubo esperas largas en el punto de salida de los autobuses en el oeste de Pretoria, donde miles de personas desafiaron al intenso calor para no perder la ocasión de ver los restos de Mandela.

“Llevamos horas aquí, pero vale la pena porque así podremos ver a Mandela”, dijo a la agencia española Efe Thuli Gumede, en una de las colas para subir a los autobuses, presididos en la luna delantera por carteles con la cara de Mandela facilitados por los periódicos locales.
“Queremos mandarle un abrazo a ‘mama Winnie’ y ‘mama Graça’”, añadió esta vecina de Pretoria, en referencia a las que fueran mujeres de Madiba.

Entre los cánticos de la lucha contra el “apartheid” que entonaban muchos de sus ocupantes, esos mismos autobuses llegaron después a los edificios del Gobierno, en cuyo patio central descansaban los restos de Madiba, flanqueado por guardias de honor.
Han sido años de lucha con una despedida para el recuerdo.

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