El temor de los mariachis

Los planes de la MTA de construir un centro comercial en la plaza de Boyle Heights ha hecho temer a los músicos por verse desplazados

Mariachis Plaza Boyle Heights

Pablo Scarpellini. Los Angeles

Llevan años resistiendo los cambios y el paso del tiempo. Pero ahora los planes suenan demasiado contundentes como para ignorarlos, como para no temer por la desaparición de los mariachis de Boyle Heights. Las propuestas hablan de un centro comercial que haría desaparecer la plaza tal y como se conoce hoy en día, lugar de concentración de los músicos desde hace décadas con el fin de ganarse la vida en todo tipo de celebraciones.

El plan es cosa de la Autoridad Metropolitana de Transporte (MTA), dueños del espacio, y consistiría en crear un espacio para las grandes marcas habituales en centros comerciales, lo que en principio acabaría con los establecimientos que llevan años sirviendo a los mariachs, restaurantes mexicanos y otros negocios.

“Todo cambiará”, comentó al Los Angeles Times Arturo Ramírez, presidente de la Organización de Mariachis Unidos de Los Angeles, convencidos de que la llegada de grandes franquicias hará subir como la espuma los precios de los locales en la zona y que eso acabará con las pequeñas empresas familiares.

Esa organización de músicos está solicitando a la MTA tener voz en el asunto si se lleva a cabo el proceso, convencidos de que a estas alturas hay poco que se pueda hacer y que el proyecto es poco menos que inamovible. “La percepción es que está propuesta está plenamente cocinada y que no hay margen para opinar, pero es totalmente falso”, dijo Jenna Hornstock, miembro de la MTA.

Los lugareños de un barrio histórico como Boyle Heights, puerta de entrada del muy latino East Los Angeles, tienen miedo a que la zona se revalorice de tal forma que comience a llegar gente de mayor poder adquisitivo y se vean desplazados, perdiendo parte de la esencia y los valores del barrio.

Dicen que allí se conocen todos desde hace décadas y que eso les ha ayudado a sobrevivir y mantener sus negocios a flote, incluyendo a los mariachis que cada día de la semana se pasean por la plazoleta como lugar de encuentro con posibles clientes en busca de sus servicios para amenizar todo tipo de ocasiones.

Su propuesta es que el centro comercial, de llegar a hacerse, esté más orientado a las personas que ya habitan la zona, es decir, que tenga un marcado acento hispano para que la gente no se sienta tan excluida. Al mismo tiempo desde la MTA quieren preservar la plaza y sus mariachis, una parte de la historia de Los Angeles.

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