La gran incógnita de Kobe Bryant

El regreso de la estrella angelina se ha saldado con muchas dudas en su juego y dos derrotas, señal de que aún no es el mismo tras su lesión

Lejos de ser un bálsamo, el retorno de Kobe Bryant ha provocado más dudas en unos Los Angeles Lakers que no han conseguido dejar atrás la mediocridad desde que comenzó la temporada. Los aficionados del Staples Center se frotaban las manos con la vuelta de su ídolo, aunque de momento sus dos primeros partidos se han saldado con derrotas, señal de que su lesión en el talón de Aquiles a finales de la temporada pasada se nota todavía y mucho.

 Ya frente a los Toronto Raptors, en el encuentro que significó su vuelta con estruendosa ovación por parte del público, sus números evidenciaron su falta de puesta a punto y la mucha falta que le hace falta al de Philadelphia la competición. En total, registró ocho pérdidas de balón y unos pírricos nueve puntos, a años luz de los 81 que logró en un encuentro en 2006.

 Tantas dudas tiene la estrella Laker sobre su actual condición física, que en el partido ante lo Phoenix Suns dudó de si iba a ser capaz de machacar el aro contrario en una clásica jugada de penetración a canasta. “No estaba seguro de si iba a llegar al aro o no, pero pensé en intentarlo y salió bien”, confesó Bryant después del partido, aún recuperando el aliento frente a la cámara que lo estaba entrevistando, señal de que aún no tiene la forma física deseada.

 Por suerte para él, las sensaciones fueron mejores en el segundo partido jugando como local, ante unos Phoniex Suns contra los que se sintió más suelto que en su vuelta a las canchas el pasado domingo. Anotó 20 puntos y perdió menos balones, aunque los suyos volvieron a perder, descendiendo en la clasificación general y de momento muy lejos de los puestos que dan derecho a jugar los playoffs.

 Algunos expertos creen que los que estaban sobre la cancha se habían acostumbrado a la ausencia de Bryant, con Pau Gasol como su nuevo líder y con un récord decente, con una victoria más que su número de derrotas. Sin embargo, la vuelta de su estrella y referencia de la última década, ha provocado cierta confusión y un empeoramiento del juego del equipo, con menos puntos que los que venían consiguiendo hasta ahora.

 No es culpa de Bryant, ni mucho menos, sino del juego mediocre del equipo, perdido sin la fuerza de antaño, con Steve Nash fuera de combate y con el otro pivot estrella con el que contaban en otro equipo, Dwight Howard, nueva estrella de los Houston Rockets.

 Solamente ante los Detroit Pistons hace dos semanas, los Lakers concedieron 76 puntos en la pintura, y ante los Suns de Phoenix encajaron otros 56, números que apuntan directamente a Gasol y su debilidad defensiva en las últimas semanas. “Todo empieza desde un punto de vista individual, pero la defensa del equipo tiene que ser capaz de cubrir ciertos errores individuales”, dijo el pivot español, en parte señalando las penetraciones constantes de los jugadores rápidos del equipo contrario.

 Bryant, por su parte, es muy consciente de cómo se encuentra físicamente y de alguna forma se percibe el miedo que tiene a una recaída, algo que le podría dejar fuera de combate para el resto de su carrera. Sus muchos meses fuera de las canchas le han recordado que ya no le queda mucho por delante en plenitud física, teniendo que adaptarse a la nueva realidad.

 “Todo esto es parte de una evolución. Se trata de ajustarnos en torno a mi condición física y después ver lo que puedo hacer y lo que debería estar haciendo”, dijo Bryant. De momento, ante los Suns prefirió buscar a otros compañeros capaces de encestar canastas decisivas, sintiendo que todavía no está listo para asumir la que ha sido su responsabilidad natural durante gran parte de su carrera. Veremos si el mítico Kobe vuelve a hacer acto de presencia o no.

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