404 La venganza de Charlie Sheen - El Punto Semanal

La venganza de Charlie Sheen

El actor neoyorquino no solo ha logrado arrasar con su nueva serie, “Anger Management”, sino que ha vuelto con 100 capítulos nuevos, todo un maratón del rey de la comedia estadounidense

Hay que tener mucha determinación o altas dosis de personalidad para entrar en un salón de hotel en Beverly Hills, un cinco estrellas, cerrado a cal y canto, y ponerse a fumar delante de un buen puñado de periodistas, sin pedir permiso y con un brebaje no identificado en la mano, aunque sean las 12 del mediodía. Son golpes de actitud que solo se puede permitir un personaje como Charlie Sheen, uno de los mayores huracanes que han pasado por el mundo del espectáculo en Estados Unidos. Lo curioso es que en lugar de irritar, en un país en el que fumar en público es casi peor que vomitar en la cocina, resulta gracioso, con un halo provocador construido a lo largo de los años que vende.

 Nadie se queja, y más cuando le sopla el viento a favor. Sheen, con 55 años a cuestas, marcados sin compasión en el rictus, una poderosa adicción a las drogas y al alcohol, y un escándalo con CBS que parecía el fin de sus días como estrella de televisión, ha vuelto a pegar un puñetazo sobre la mesa. Sería difícil entender de otra forma los 100 nuevos capítulos que le han pedido por contrato en la cadena FX para seguir adelante con su “Anger Management”, la apuesta con la que decidió poner tierra de por medio tras la escabrosa disputa con los responsables de “Two and a Half Men”.

 Dice, poniéndose serio después de una cuantos chistes jocosos, que tuvo miedo al pensar que ese guión no era el adecuado, que se le podía haber venido abajo el chiringuito. Ahora, sin embargo, ha recuperado el rumbo, cobrando los millones que solía y haciendo lo de siempre: lo que le vino en gana.

Hasta ha recuperado la relación con su padre, Martin Sheen, con el que mantuvo un enconado enfrentamiento durante sus épocas de cocaína y fiestas con el gremio pornográfico. Y en el portal TMZ ya solo aparece de forma ocasional y lejos de los titulares puntiagudos de antaño.

 “Todo ha cambiado mucho y para mejor, yendo en direcciones diferentes”, dice serio, haciendo balance de su vida y de lo que será la serie a partir de ahora. “Creo que hay que darle a la gente lo que quiere y por eso hemos introducido personajes con mucho más color que el otro programa. Cuando me refiero al otro programa prefiero mencionarlo lo menos posible”, dice entre risas en referencia a “Two and a Half Men”. Aun así, admite que le gustó verlo durante un tiempo, con un sarcasmo que nunca abandona.

Ahora sus esfuerzos están completamente enfocados en sacar adelante la nueva serie, que dice no solo le ha devuelto la ilusión por el trabajo, sino que le ha sacado de los bares, “lo que no es poca cosa. Ahora soy el tipo en la barra tratando de recordar sus líneas”.

Tanto ha cambiado su rutina que admite que ve menos a sus hijos porque se pasa la vida trabajando, aunque se ha reencontrado con la familia en el estudio, con su padre en particular. “Trabajar con él es increíble, por su enorme sentido del humor, por ser un hombre muy profesional que siempre llega a tiempo y se sabe sus líneas. Trae una nueva energía a la serie, porque entendemos nuestro instinto, el de cada uno”.

Además está la incorporación de Brian Austin Green, “un gran tipo que le da muchas posibilidades a la serie”, y de la Laura Bell Bundy, “todo un acierto”. Y a nivel personal, no duda en reconocer que ha sido una especie de catarsis, una liberación al ver el explosivo resultado que dio desde el inicio. Con 5,74 millones de espectadores el día de su estreno, es, de momento, la sitcom más vista de la historia de la televisión por cable en EEUU.

“Estoy orgulloso de cómo salió la serie adelante”, admite un Sheen renovado en espíritu, agradecido por los avatares del destino. “Creo que hubo un momento cuando mi manager y yo tuvimos dudas. Al fin y al cabo, no todo el mundo que es despedido en este negocio consigue después un contrato para hacer 100 capítulos nuevos, dos a la semana. Es algo bastante impresionante”.

No hay, además, signos de agotamiento pese a todos los años que lleva haciendo comedia en televisión. “Me estoy divirtiendo mucho cada día, haciendo sacrificios por los motivos adecuados. Y llegado el momento, puede que esté dispuesto a hacer 25 ó 30 capítulos más si superamos estos 100”.

Después, asegura que está entre sus planes tomarse un par de años sabáticos, “y quizá volver a hacer una película que tenga entereza y fuerza, un buen drama, aunque no tengo ni la más mínima idea de qué será. Espero que no sea Shakespeare. ¡Qué cosa tan aburrida!”.

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