Obama ante el reto, ahora sí, de una reforma migratoria

Barack Obama

Barack Obama, 4 años mas


Los hispanos le han dado cuatro años más al mandatario para que arregle la economía y regularice la situación de millones de indocumentados

Redacción El Punto

Barack Obama obtuvo del pueblo estadounidense los cuatro años más que pedía para poder cumplir desde la Casa Blanca su promesa de reconstruir los fundamentos de la economía de Estados Unidos y el bienestar de su clase media.

El veredicto de las urnas ha sido para él más benigno de lo que se preveía, porque al final el presidente se impuso a su rival, el republicano Mitt Romney, con holgura, prueba de que su capital de carisma no está ni mucho menos agotado.

Aunque en el voto popular la diferencia no fue muy grande, de apenas dos puntos (50 % frente a 48 %), el presidente ha conseguido imponerse en casi todos los estados en disputa: Ohio, Virginia, Iowa, Colorado, Nevada, Pensilvania, Michigan, Nuevo Hampshire y también Florida.

Con ese capital se espera que sea capaz de hacer despegar, por fin, la economía americana y lograr acometer reformas importantes como la migratoria, de la que dependen millones de hispanos indocumentados.

“Vuelvo a la Casa Blanca más decidido y determinado que nunca sobre el camino a seguir”, dijo Obama a la multitud que lo ovacionó en Chicago durante su discurso de la victoria, en el que desgranó sus prioridades para el segundo mandato: la reducción del déficit, el avance tecnológico, la educación, la reforma migratoria, y la presencia en la escena mundial.

La mayoría de los observadores coincide hoy, sin embargo, en que el riesgo de que persista el bloqueo político en Washington es tan grande o más que antes.

Los estadounidenses han respaldado al presidente otorgándole un segundo mandato, pero no han colocado a su partido en posición de controlar el Congreso, con el que ha estado en disputa casi permanente durante la segunda mitad de su mandato.

Después de una campaña electoral de las más duras que se recuerdan en EEUU, en la que los republicanos llegaron a creer realmente que podrían desbancar a Obama del poder, el clima no va a ser nada propicio para el bipartidismo.

Según todas las proyecciones, el Congreso seguirá dividido, con la Cámara baja dominada por los republicanos y el Senado por los demócratas.

Desde fuera, sin embargo, hay optimismo. En México confían en que la política de Obama signifique una reforma migratoria integral. “México ha replanteado sus políticas, acciones y principios asumiendo de manera integral sus responsabilidades como país de tránsito, de origen y de destino”, señala un comunicado del Senado.

En opinión de la Cámara alta, “persiste en Estados Unidos la necesidad de una reforma integral migratoria, que ha sido pospuesta aun cuando es una tarea ineludible”.

También podrían verse afectados por el problema económico que se cierne sobre Estados Unidos y que podría golpear a México. En ausencia de un acuerdo, entrarán en vigor una serie de recortes automáticos del gasto que coincidirán con la extinción de las reducciones impositivas adoptadas en los años de George W. Bush.

El efecto combinado de esas dos medidas puede precipitar a la primera economía del mundo en una nueva recesión, según advierten todos los observadores y organismos internacionales.

Una gran responsabilidad recae ahora también sobre el Partido Republicano, que tendrá que analizar cuidadosamente las razones de la derrota de su candidato.

Para ganar la designación republicana, Romney, quien no contó nunca con la simpatía del Tea Party, tuvo durante meses que exagerar su conservadurismo y, una vez proclamado candidato, su vertiginoso giro al centro resultó demasiado sospechoso para muchos.

Llamativas resultaron sus políticas blandas en asuntos como el aborto y la inversión en gasto militar, que nunca tuvo claro. Además estaba la cuestión de ser mormón, una religión con la que no se identificaba la mayoría del electorado republicano, que deberá esperar otros cuatro años para poner a un republicano en la Casa Blanca, o quizá más.

Pero al margen de las contorsiones o la supuesta frialdad de su candidato, los republicanos tendrán que revisar a fondo la idoneidad de su programa, si quieren ganar en el futuro apoyos clave entre las minorías, especialmente la hispana, entre las mujeres y los jóvenes, que nuevamente fueron determinantes para la victoria.

Parece difícil con el cambio generacional. Cada 30 segundos un hispanos en Estados Unidos cumple 18 años, y de esos, una mayoría se considera liberal o demócrata. Si el mensaje cambia estaremos ante el final del partido republicano tal y como siempre se ha conocido.

 

El miedo latino al GOP

El exsecretario de Comercio de Estados Unidos, Carlos Gutiérrez, sugirió la semana pasada que el Partido Republicano debe reformarse, tras perder la contienda presidencial de 2012 en parte por el “miedo de los latinos”.

“La perspectiva que obtuve (de la contienda) es que los latinos tuvieron miedo… tuvieron miedo del Partido Republicano, y creo que ese miedo es el que nos causó la derrota”, afirmó Gutiérrez en un programa de tertulia en la cadena televisiva CNN.

Ese miedo, continuó Gutiérrez, fue producto de la imagen de “xenófobos” y la retórica antinmigrante de algunos líderes republicanos, cuando el Partido Republicano debe más bien “dar la bienvenida a los inmigrantes”.

La derrota del candidato presidencial republicano, Mitt Romney, ha obligado a un intenso debate interno en el Partido Republicano sobre su mensaje y su estrategia electoral hacia las minorías.

El presidente Barack Obama ganó la reelección gracias al apoyo masivo de una amplia coalición de votantes afroamericanos, latinos, asiáticos, mujeres y jóvenes.

Gutiérrez, que fue asesor de Romney, afirmó que éste es un hombre “extraordinario” pero “cometió algunos errores”.

Sin embargo, Gutiérrez, secretario de Comercio bajo la presidencia de George W. Bush, también echó parte de la culpa al proceso de primarias republicanas que, a su juicio, obliga a los candidatos a congraciarse con el ala más conservadora del partido.

“Tenemos este proceso de primarias increíblemente ridículo… y la extrema derecha del partido controló el proceso de las primarias”, se quejó Gutiérrez.

Otros líderes republicanos insistieron en que el Partido Republicano no debe abandonar sus principios conservadores que, aseguraron, son compartidos con los votantes latinos.

“Tienen que saber que estamos a favor de la inmigración”, insistió la legisladora republicana Cathy McMorris.

“Tenemos que llevar nuestra visión a cada grupo demográfico”, concluyó McMorris.

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