Por un corazón saludable

Entérese de cuáles son los factores de riesgo de las enfermedades del corazón entre los hispanos y qué se puede hacer para prevenirlas.

Las acciones diarias pueden prevenir la enfermedad cardíaca y la clave está en transformarlas en hábitos.

Redacción El Punto

La enfermedad cardíaca está entre las principales causas de mortalidad en la población latina, según indica el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC). Ante un dato que suena tan aterrador, hay otro que asegura que el 80 por ciento de las enfermedades cardiovasculares son prevenibles. La buena noticia es que ahora tenemos más control sobre la salud de nuestro corazón de lo que nos imaginamos.

Las muertes asociadas con alguna enfermedad cardíaca han disminuido en un 50 por ciento en los últimos 30 años porque más personas fueron capaces de identificar y tratar los factores de riesgo. Es importante conocer y controlar los factores de riesgo que afectan la salud del corazón ya que son éstos los que pueden aumentar las posibilidades de desarrollar una enfermedad cardíaca. Entre los factores de riesgo están: el tabaquismo, la obesidad, el sedentarismo, la elevada tasa de colesterol en la sangre, la hipertensión arterial, la diabetes, la edad avanzada y el historial familiar de enfermedades cardíacas. Aunque hay factores de riesgo que no se pueden modificar, como la edad o los antecedentes familiares, todos los demás son factibles de cambio al adoptar un estilo de vida más sano.

“Nunca es muy tarde ni muy temprano para introducir cambios en el estilo de vida”, asegura el Dr. Francisco López-Jiménez, especialista en enfermedades cardiovasculares. “La naturaleza nos ofrece muchas oportunidades. Es impresionante observar que hasta para aquellas personas que ya tienen muchos de los factores de riesgo, el simple hecho de ser más activos y comer mejor les ayuda a controlar muchos de los problemas. Aunque su organismo haya estado expuesto a malos hábitos durante 30 o 40 años, hacer  las cosas correctamente durante 6 meses puede llevar a cambios muy positivos y ofrecer beneficios a largo plazo para la salud”, explicó el experto de la Clínica Mayo.

Es importante tener en cuenta que al controlar los factores de riesgo de la enfermedad cardíaca, a la vez se reducen los factores de riesgo de otras enfermedades, incluida la demencia, el cáncer, la diabetes, la enfermedad renal, la disfunción eréctil y la ceguera.

Las acciones diarias pueden prevenir la enfermedad cardíaca y la clave está en transformarlas en hábitos. Las recomendaciones del Dr. López-Jiménez para la prevención y el control de las enfermedades del corazón incluyen:

1. Comer alimentos sanos. Una de las medidas más importantes que usted puede tomar para mejorar la salud del corazón se relaciona con su alimentación diaria y con sus hábitos alimentarios. Lo que usted ingiere aumenta o reduce la presión arterial, la tasa de colesterol y azúcar en la sangre, además de repercutir sobre el control del peso. Las personas que comen 5 o más raciones de frutas y verduras todos los días reducen la probabilidad de sufrir un ataque cardíaco y/o un accidente cerebrovascular.

2. Moverse. Mover el cuerpo es uno de las recomendaciones más sencillas y una de las más importantes. Estar sentado la mayor parte del día es tan malo como fumar. Si usted no puede hacer ejercicio durante 30 minutos al día, por lo menos procure moverse 10 minutos diarios.  Un estudio científico revela que 60 a 90 minutos de actividad física moderada por semana puede reducir el riesgo de enfermedad cardíaca entre un 30 a 50 por ciento.

3. Dormir bien. Una buena noche de sueño recobra la energía y mejora el desempeño diario. La privación de sueño genera distracción y cansancio, y es una de las principales  causas de accidentes en el ambiente laboral y en la carretera. Los estudios científicos indican que la mayoría de los adultos necesita dormir entre 7 y 9 horas diarias.

4. Evitar el tabaco. El tabaco tiene un efecto devastador en el sistema cardiovascular. Fumar estrecha los vasos sanguíneos, aumenta la tensión arterial, eleva el riesgo de formación de coágulos y aumenta las probabilidades de un ataque cardíaco y de un accidente cerebrovascular. Un fumador pasivo aumenta su riesgo de desarrollar enfermedades cardíacas en un 25 por ciento o más.  Si usted deja de fumar, el riesgo de sufrir un ataque cardíaco se reduce a la mitad en un año; y en dos o tres años, el riesgo es igual al de un no fumador.

5. Controlar el peso. El sobrepeso y la obesidad aumentan el riesgo de padecer enfermedades cardíacas. Esta afección  abre paso al desarrollo de la hipertensión arterial, colesterol alto, triglicéridos elevados, diabetes y apnea del sueño, las mismas que causan enfermedades del corazón. La obesidad también eleva el riesgo de desarrollar enfermedades crónicas como el asma y la artritis, además de  algún tipo de cáncer. Perder peso reduce o altera muchos de estos riesgos.

6. Conocer sus números. Es importante saber y controlar la tasa de colesterol y de los triglicéridos, además del nivel de azúcar en la sangre y de la presión arterial. Si usted no se ha realizado estos exámenes recientemente, debe concertar una visita con su médico.

7. Conocer sus antecedentes familiares. Una enfermedad que anteriormente afectó a un miembro de su familia o a usted mismo representa un fuerte indicador del riesgo futuro para la salud. Si bien los antecedentes familiares de enfermedades cardíacas elevan el riesgo, se puede reducir la probabilidad con la adopción de un estilo de vida más saludable.

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