Richard Cabral, la reinserción de un pandillero en televisión

El actor latino de 30 años, ahora parte del reparto de la nueva serie de ABC “American Crime”, pasó mucho tiempo entre rejas por un asesinato

Richard Cabral Asesinato

Pablo Scarpellini. Los Angeles

En la multitudinaria rueda de prensa que ha preparado ABC como parte de la promoción de su nueva temporada, Richard Cabral tiene un asiento asignado en la segunda fila del escenario, cediendo el protagonismo a grandes nombres como Timothy Hutton y Felicity Huffman, como mandan los cánones de la cadena y el protocolo. No tiene ni el prestigio ni el recorrido de esas dos figuras, aunque en su historia hay probablemente más fuerza y sacrificio que en todas las anteriores.

Sus tatuajes hasta el cuello asomando de entre la camisa y chaqueta le delatan. Este joven de 30 años, parte de elenco de “American Crime”, creció y vivió en el ambiente de las pandillas, rodeado de ellas, en un barrio en el que ser otra cosa apenas era una opción razonable.

Y así pasó Cabral gran parte de su existencia, en la cárcel desde los 14 años, adicto al crack desde los 15 y parte de un grupo de barrio dedicado al mal en las calles del Este de Los Angeles. Solo logró salir de él tras tocar fondo, acusado de asesinato junto a varios miembros de su clan.

Por ese delito pudo haberse pasado media vida entre rejas, con el juez considerando una pena de 35 años. Al final, llegó a un acuerdo para reducir su condena a cinco, de los cuales solo tuvo que servir 27 meses. “Pasar por esa experiencia fue un tormento”, recuerda el actor de origen mexicano en declaraciones al Los Angeles Times. “Hay tantas personas en Los Angeles con cadenas perpétuas. Y son todos jóvenes, de 18, 19, 20 años. Sabía que no podía hacer esto durante más tiempo. Sabía que necesitaba un cambio”.

Como muchos otros, lo logró con el apoyo de una las asociaciones más poderosas que existen en Los Angeles en tareas de ayuda a jóvenes con problemas de drogas y violencia juvenil, Homeboy Industries. Muchos de ellos —latinos como Cabral en su mayoría, de origen mexicano— han encontrado una salida trabajando en hostelería, o como empleados de un taller mecánico, aunque el caso de Cabral fue excepcional.

Primero se dejó influenciar por un documental sobre la vida de Danny Trejo, el protagonista de la saga de Robert Rodríguez, “Machete”, también reconvertido del mundo del hampa y las drogas a estrella de Hollywood, y después se presentó como voluntario para un trabajo de extra para un capítulo de la serie “CSI: Miami”.

Ahora es parte del elenco de actores secundarios de “American Crime”, el drama de John Ridley que toca el tema de la violencia centrada en cuestiones como la guerra racial, la barrera entre clases sociales y la influencia política en torno a un proceso judicial tras un asesinato.

Sobre el personaje de Hector Tonz que interpreta, Cabral dice que siente “que será de largo recorrido” para una serie que echa a andar en marzo en Estados Unidos y que podría darle aún más predominancia.

Pese a la aparente timidez con la que se mueve por los pasillos del hotel de Los Angeles donde transcurre la promoción, Cabral ya tiene un cierto recorrido como actor y guionista. Ya ha participado en episodios de “Southland” y en películas como “End of Watch” o “The Counselor”, en un papel secundario a las órdenes de Ridley Scott. Cabral también tiene un rol importante en “Devil’s Ink” junto a Zoe Bell, en una historia sobre gansters y ex convictos con una tienda de tatuajes en Los Angeles.

La meta ahora pasa por sacudirse de encima el estigma de su pasado, con papeles que tengan un registro más allá del joven latino arrastrado por el mundo de la delincuencia y las pandillas, aunque de momento, dice, es feliz con lo que ha logrado.

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