Un Tri remodelado rumbo a Brasil

Con el boleto mundialista en la mano, la selección mexicana debe reestructurar sus líneas de cara a la Copa del Mundo dándole cabida a los “europeos”

El truco debajo de la manga funcionó. El América reforzado selló el pasaporte a Brasil de una selección errante que sobrevivió a la eliminatoria de puritito milagro. Hoy, todo un país respira más tranquilo aunque no satisfecho. Nadie olvida, ni debería olvidar, el terrible proceso mundialista que puso a temblar a propios y extraños con la inminente eliminación de la justa mundialista.

El trago amargo ya pasó. Es hora de planificar, de rearmar el combinado nacional, de cerrar algunas grietas, de empezar de nuevo. Todo parece indicar que el banquillo del técnico lo seguirá ocupando Miguel Herrera. Lo piden, lo aprueban, lo avalan. “El equipo recuperó la alegría por jugar”, comentó Rafa Márquez, el capitán resucitado, apuntalando una posible ratificación del timonel del América.

Parece no haber otra alternativa. Después de castigar, de vapulear y de señalar con dedo acusador al “Chepo” de la Torre, a Luis Fernando Tena y a Víctor Manuel Vucetich, todos terminaron en el cadalso convirtiéndose en los creadores de todos los males de la selección. Vino la llegada del recomendado del mandamás de Televisa, un “Piojo” enfundado en traje de superhéroe que le dio otra identidad al cuadro nacional, que no fue otra cosa que seguir la tendencia marcada por el actual campeón de la liga azteca.

Entrón, populachero y dicharachero, Miguel Herrera le cambió la cara a un equipo antes tieso y mal encarado, fiel reflejo de su anterior pastor (El Chepo), que dicho sea de paso, se murió en la suya dejando impreso en tinta indeleble un sistema carente de variantes y con una terrible sensación de estrés y miedo galopante en todas sus líneas.

Ya sin la presión, el equipo verde tiene la obligación de mejorar. Herrera deberá trabajar con los que llegarán a completar el plantel, convencerlos de sus ideas futbolísticas, encontrarles el ángulo indicado para que encajen en la maquinaria que tiene en mente.

No puede dejar de lado a elementos probados en las grandes ligas. Héctor Moreno, Javier Aquino, Andrés Guardado, Giovani dos Santos y “El Chicharito” Hernández tendrán que ser de la partida que se embarque rumbo a Brasil. No se puede sacrificar al escaso talento foráneo y borrarlos del mapa definitivamente. Aunque, por supuesto, tal vez alguno tendrá que comer banca si no pasa por buen momento.

La base de la nueva selección debe ser amarilla y verde. Algunos se ganaron la plaza. Los carrileros americanistas estarán en la lista. Tanto Layún como Paul Aguilar son indispensables en el esquema del “Piojo”, lo mismo que Raúl Jiménez, quien demostró temple y contundencia cuando fue requerido. “El Cepillo” Peralta, Luis Montes y “El Gullit” Peña recibirán su premio. El arco debería ser para Corona, que aguantó a pie firme la preferencia de Herrera por Muñoz.

Punto y aparte merece el tema de los naturalizados. No se sabe al momento si el nuevo técnico le dará cabida a uno o dos elementos. A Sinha le dio minutos contra Nueva Zelanda, pero podría echar mano de “El Chaco”, Lucas Lobos o Sambueza. Lo que muchos esperan es que “El Piojo” le dé identidad al equipo, que implante un sistema que se note, que proponga y que ofenda sin tener miedo al rival en turno, sin descuidarse atrás.

Hay tiempo para recomponer el camino, para aprender de los errores. Acabada la presión, todo se ve más limpio, más transparente, más lúcido. México está en el Mundial, a trompicones, a regañadientes, de pena, pero está.

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