Una fiesta para olvidar las penas

Zocalo de la ciudad de MexicoEn medio de su lucha para liberarse de las cadenas de la pobreza, la mala salud, la inseguridad y la corrupción, México celebra con todo su fiesta de independencia

El mes patrio mexicano es de fiesta, de celebración, de unión y de convivencia. Pareciera una especie de tregua para olvidarse un poco de todas las vicisitudes por las que atraviesa la tierra del tequila y del maíz. En septiembre, a la gente le brota el patriotismo por todos los poros de su piel. Cuando suenan las campanas de todos los recintos del gobierno anunciando “El Grito de Independencia” uno se siente más mexicano que el nopal y se le hincha el pecho para gritar a los cuatro vientos “¡Viva México!” y el de al lado es el amigo, el carnal, el paisano, el ‘brother’. A un lado se quedan las sospechas, las rencillas, las malas caras.

Pero la fiesta no se queda en suelo azteca, allá en cada rincón donde haya mexicanos también hay algarabía, pozole y hasta baile. No se diga acá en California, donde los  originarios del vecino país del sur son la comunidad latina más numerosa. Acá también hay festivales, desfiles, conciertos y tantos otros eventos que nos hacen recordar el terruño.

Se trata de la fiesta de la libertad, pero después de 205 años de quitarse el yugo español, México sigue encadenado a otras estacas que hieren, que desgarran y que duelen en el alma. La pobreza, la inseguridad, la mala salud y la corrupción siguen lastimando al grueso de la población. Con la llegada de Peña Nieto a Los Pinos hace tres años se lanzó la Cruzada Nacional Contra el Hambre. Han habido logros. Según la CONEVAL (Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social), actualmente 6 de cada 10 personas atendidas por este programa dejaron de tener carencia por acceso a alimentos. Aunque los detractores apuntan al otro lado de la moneda, la que indica que en los últimos 30 años el ingreso de las familias no ha cambiado.

En cuestiones de salud, los mexicanos batallan para mantener a raya a tres enemigos mortales: la diabetes, las enfermedades del corazón y la enfermedad renal, todas ellas relacionadas con las altas tasas de obesidad que han aumentado en los últimos años. Por otro lado, la inseguridad cabalga impetuosa destrozando todo a su paso y la corrupción destapa coladeras de las que salen salpicadas varias instituciones que se supone están del lado de los buenos.

Pero los mexicanos de este lado de la frontera tienen sus propios problemas, especialmente aquellos que no tienen papeles y que ven cómo personajes como Donald Trump calientan el ambiente para que se sientan más amedrentados que antes.

Pese a todo, México y los mexicanos se sacuden el polvo y se preparan para olvidar por un rato las penas. Es hora de recordar quiénes son y de dónde vienen. Allá en el Zócalo capitalino, en Morelia, en Guadalajara o en Chicago, Nueva York y Las Vegas habrá fiesta vestida de verde, blanco y rojo… y serpentinas… y papel picado… y antojitos. Sí, hay que hacer una tregua para gritar todos juntos ¡Viva México!

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